Qué extraña sensación la de volver a tierras conocidas. Una sensación de comodidad se apodera del barco, ya conocemos algunos lugares a los que iremos, encontramos algunos amigos y nos duchamos más veces por semana. Después de unos meses de aventura no nos seduce lo desconocido, sino el otoño, hemos dejado de luchar contra el calor: winter is coming. Es necesario acercarnos a la bahía y echar el ancla, sacamos mantas, bufandas, gorros. Volvemos al placer de comer en la mesa y del sol que nos calienta la piel a mediodía.

El calor fuerte ya terminó, pero no podemos decir lo mismo de la estación, los turistas que decidieron evitar la temporada alta de julio y agosto nos los encontramos ahora. Bonifacio aún está llena de gente de vacaciones, pero el precio del puerto ha pasado a ser de categoría media. Encontramos tarifas aceptables con servicios estupendos: las duchas y los baños están a 150m del barco. Fácil. Pero esta etapa no es otra cosa que una breve parada, un temporal de viento se acerca y no debemos perder tiempo. Durante algún día iremos de bolina con condiciones duras: 25 nudos y mar agitado. Afortunadamente hay en nuestro trayecto bahías preciosas y lugares tranquilos donde fondear. Disfrutamos por última vez del agua color turquesa y la arena fina y aprovechamos que no hace demasiado calor para dar un paseo por la montaña.

En Ajaccio, nos damos cita con el joven y primer fablab Corso (fablabajaccio.com), y nos quedamos boquiabiertos con el trabajo que Marylin Richard fue capaz de realizar en solo tres meses. El fab lab está ubicado en uno de los locales del Crédito Agrícola Corso y dispone de una gran superficie. Su futuro promete, ¡nos quedamos con las ganas de saber como continuará!

Aprovechamos nuestra escala en Ajaccio para hacer un cambio de equipo y nos quedamos todo el fin de semana. Para no pagar el puerto – cosa necesaria vistos los fondos de Lab-Rev- echamos el ancla cerca de la costa. El primer día fue too bien, el segundo se nos complica la cosa: el viento se levanta con fuerza. Intentamos volver a bordo y, en el momento de subir a la zodiac vemos que el barco se aleja. Se va hacia otro barco, le pasa cerquísima. Subimos, encendemos el motor, pero nuestro ancla se engancha a la cadena del otro barco. Después de muchos intentos para sacar el ancla no lo conseguimos. El viento aumenta y ahora son los dos barcos que van arando el fondo. Y arando se dirigen hacia un tercer barco más grande que estaba a sotavento. Viendo todo este desastre no nos queda otra opción que dejar nuestra ancla en el fondo. Hay 18m de profundidad, será difícil recuperarla. Pero afortunadamente nuestro compañero de Croisiera (http://www.croisiera.com/) que tiene su base en Ajaccio, dispone de botellas de oxígeno. Stephen vendrá a liberar las tres anclas y se encontrará un buen nudo en el fondo. Las cadenas están bloqueadas por un naufragio, a pesar de todo conseguimos recuperar nuestra ancla y nuestra cadena. ¡Gracias Croisiera! Intentamos localizar al propietario del otro barco pero no parece que le preocupe mucho el tema. Así que dejamos los dos barcos uno al lado del otro y nos vamos al día siguiente.

Dominique, el padre de Olivier sustitye a Cassandre, que deja el barco después de tres meses a bordo. Neceistamos recuperar ánimos, ya que en poco tiempo tendremos que atravesar el continente. Comenzamos con una etapa hacia las islas Sanguinaires al final de la bahía de Ajaccio.

Al día siguiente aprovechamos que tenemos viento favorable para ir hacia Girolata, un lugar protegido para fondear: está llegando un temporal y necesitamos repararnos. Nos quedaremos allí 48h, saldremos directamente en dirección a Antibes en cuanto mejore el estado del mar.

El comienzo promete: salimos a 5,5 nudos de bolina, practicamente en ruta directa. Como era de prever, el viento vira y nosotros también. Pero este viento débil no nos deja avanzar contra la corriente residual que se creó después del temporal de los días anteriores. Encendemos el motor a medianoche con cierta resignación. Al alba el mar está calmo, sin viento y cruzamos varios cetáceos. Varios delfines que viene a jugar con el barco y creemos ver una ballena a lo lejos. Pero después de un par de horas se produce un encuentro impresionanate: vemos una ballena a 500 metros de nosotros en la superficie, pasamos a 50 metros de ella y no parece preocuparse de nuestra presencia. Apagamos el motor durante un cuarto de hora y la vemos respirar y respirar y relajarse dulcemente en la superficie. Estamos a menos de 50 kms de la costa y el espectáculo es increíble.

Llegamos a Antibes sin problema, incluso podemos sacar el spy durante una hora.

Esta escala es un lugar de encuentro privilegiado, ya que nos espera el Navlab (http://navlab.avitys.com/), primer fablab naútico. Bruno Messin, el fundador, había venido a Bretaña el pasado invierno para ayudarnos con el trabajo de restauración; así que es un placer reencontrarlo en el Sur de Francia. El Navlab está en el centro de Antibes y, tal y como ya es habitual en nosotros, vamos a visitarles a su local, antes de invitarles a venir al Karukera. Tienen un laboratorio con máquinas clásicas para la fabricación con control numérico, dos salas destinadas al coworking, una sala de reuniones y una terraza. El Navlab tiene una peculiaridad respecto a los demás, non es un open space, lo cual permite trabajar sin la distracción del Dremmel. Cómodo.

Encontramos también a la persona que traduce nuestro blog al italiano: ¡Paolo!Qué placer encontrar a alguien con quien hemos tenido contacto solo a través de internet. Y además de hacer la traducción nos da un montón de consejos sobre como atraversar el canal de Midi. Al ser instructor de vela en Les Glenans al lado de Onglous, conoce bien la navegación en esta zona. Nos prestará un mapa del canal y una antena GPS que funciona de maravilla conectada a nuestra central de navegación. Gracias Paolo!!!

Saliendo de Antibes ya somos solo dos a bordo (Olivier e Adrien): Dominique se ha ido y tenemos que ir a Palavas les flots. Presentes desde el inicio de nuestro viaje la tripulación está rodada en todo lo relacionado con la navegación así que no hay problema. La primera etapa es incómoda: navegaremos solo a motor hasta la bahía de Agay, donde fondeamos delante del complejo turśitico Pierre & Vacances. Habíamos fondeado en lugares más exóticos, pero este lugar está bien protegido, así que no nos lamentamos.

Al día siguiente tenemos suerte: el parte metereológico es perfecto, navegamos de través y después al portante. Pasamos en medio de una de las regatas de Saint Tropez, ¡qué gusto ver barcos navegando a vela!

El viento nos permite hacer 50 millas en un día, por la noche paramos en Porquerolles. Y en el mejor momento, ya que las nubes que nos acompañaron al atardecer provocarán un temporal nenorme en una isla.

Pretendemos llegar a Marsella en un día, pero nos asalta una duda: hay mucho viento, las rachas en puerto llegan a 50 nudos. Aumentará en Porquerolles a lo largo del día, pero disminuirá si vamos hacia el oeste. La manobra en puerto no es nada fácil, entre dos personas y con este viento. Pero conseguimos salir y, a la salida del puerto ¡salimos disparados! Con un quinto del genoa izado en proa, vamos a casi 6 nudos. La situación comprometida no nos impide hacer alguna foto , las olas son cortas con rachas violentas, no obstante nos quedamos impresionados de como el Karukera se defiende en estas duras condiciones. Surfeamos las crestas de las olas hasta cerca de los arroyos de Marsella, nos deslizamos magicamente mientras vemos aparecer la ciudad entre las islas calcáreas.

En Marsella, encontramos a David Ben Haim, uno de los cofundadores de la Charbonnerie, un futuro fablab. Siendo marinero e ingeniero, hemos hablado del generador hidráulico y la central de navegación. Nos confrontamos sobre todas las mejoras que podríamos añadir a nuestros prototipos y él no ha querido esperar: ha construido una central de navegación a través del esquema open-source dTi remo de la Charbonnerie (http://www.lacharbonnerie.com/), está aún en construcción y será unlaboratorio participativo comunitario. El lugar ya tiene un espacio de coworking que nace con una idea muy simple: 5 amigos necesitan un lugar de trabajo y se asocian para compartir espacio. Visto que todos ellos necesitan máquinas específicas para poder trabajar las ponen en común. Tienen máquinas de control numérico y máquinas de fabricación clásicas; es un laboratorio en el centro de la ciudad donde se puede construir, organizar, encontrarse…! Nos quedamos con ganas de ver como será el local cuando abrirá, por ahora no postamos ninguna imagen pero dejamos que os lo imagineis!

Duespués de un buen abastecimiento, dejamos Marsella sin nada de viento. El anemómetro indica 5 nudos: es el viento creado por nuestra velocidad a motor. Visto que es una de nuestras últimas etapas en el Mediterráneo, nos quedamos con la imagen bucólica de estas condiciones que hemos encontrado tan a menudo en estos meses. El último fondeo será el peor después de 6 meses de navegación: delante de Fos-sur-mer, una bahía rodeada de cargueros y terminales petrolíferos che marca nuestra entrada en el territorio de los mosquitos! Como hace frío y están por todas partes nos encerramos dentro del barco.

Al día siguiente tenemos que hacer 45 millas para llegar a Palavas. Por fortuna se levanta un poco de viento que ayuda a mejorar la velocidad del motor, ya que nosotros todavía estamos luchando con la niebla y el sueño. Los mosquitos nos nos dejaron dormir y navegaremos por turnos todo el día para tratar de recuperar el sueño. Es fundamental hacerlo porque por la noche quedaremos con algunos amigos a los que hace tiempo que no vemos y tendremos que celebrarlo! Sacamos energía para tomar algunas muestras de plancton en el Mediterráneo y Eolo, como por hacernos un regalo, ¡empieza a soplar para poder navegar con el spy hasta nuestra llegada!