Dejamos Oscellucia el 11 de julio después de comer y nos dirigimos hacia el desierto de Agriates que será nuestro lugar de abrigo para la noche.
Ya que no tenemos viento para esta travesía de 20 millas, usamos el spy para aprovechar el viento que viene de popa.
Cuando llegamos inspeccionamos el fondo marino. Adrien encuentra una especie de pez muy curiosa: ¡la cadena de un ancla en muy buen estado!. Ya que nosotros no la necesitamos se la ofrecemos a nuestros vecino rusos tienen una de cadena de solo 8 metros. Al principio se soprenden de nuestro regalo, pero después lo aceptan y nos lo agradecen.

En el paseo que damos por la noche encontramos un rebaño de vacas. Las dejamos tranquilas mientras vemos que entre la vegetación aparece un toro.

Al día siguiente vamos a Capraia, la primera isla toscana. La primera parte del trayecto lo hicimos con viento en proa. Avanzamos de bolina pero esto nos ayuda a mantener rumbo, asi que durante el primer día no necesitmaos fondear. Tendremos, de todas formas que ir algo a motor para pasar el cabo corso.

cap corse

Una vez allí, nos paramos para darnos un baño y seguimos de nuevo a vela para llegar a la una de la mañana a Capraia. ¡Aquí hasta los muertos tienen escotilla!
Al día siguiente visitamos esta isla magnífica poco masificada de turistas. Pasamos la noche fondeados en la bahía cerca del puerto antes de dirigirnos a la próxima isla: Elba.

capraia

Toda la travesía la haremos sin viento y a motor. Al menos tenemos tiempo para fabricar una pieza de recambio para la válvula que cierra el circuito de gasóleo (sirve para apgar el motor). Este mando, que estaba roto desde el principio del viaje nos hacía daño en las manos cada vez que teníamos que cerrar el circuito del gasóleo. Imprimimos una pieza de recambio mucho más ergonómica, de manera que no nos dejemos las manos, a pesar de que ya están bien curtidas por los cabos del barco.

En Elba paramos en el puerto de Marciana en una boya. Al día siguiente, apenas intentamos salir, nos quedamos mudos delante del motor que no se enciende. Hasta ahora no había ninguna señal que pudiera indicar una avería, y de repente, de un día para otro deja de funcionar…
Después de mirar en profundidad vemos que el gas de descarga sale por el tubo de aspiración, pero ¿¿por que??

Tras varios intentos de reparación y un cambio de aceite, nos resignamos a llamar a  Gwen de GwenMarine (www.gwenmarinevolvopenta.com) que nos ayuda en remoto. Opina que quizás se pueda haber obstruído el circuito de descarga. Inspeccionamos el colector de descarga y encontramos una cantidad exagerada de restos de carbono. Limpiamos el máximo posible antes de montarlo de nuevo e intentamos encenderlo (habiendo aislado el circuito de enfriamiento) y ¡enciende de nuevo!  Nos coge de imprevisto y sale una nube de humo negro que sale de la manilla de la válvula del gasóleo que apaga el motor. Resultado, Adrien está negro de los pies a la cabeza. Necesitará lavarse varias veces hasta quitarse toda la mugre de encima.

Una vez arreglado el motor, salimos sin más reparos hacia la siguinete isla: Giglio.
Es en esta isla donde el Costa Concordia se encalló y fue remolcado hace algo menos de un año. La zona todavía está prohibida al paso y se pueden ver grúas.
Al día siguiente vamos a asaltar la isla, subimos a la ciudadela que tiene un paisaje alucinante.
Ahora, ruta hacia la última isla del archipiélago toscano: Giannutri. De a penas dos millas. surge del agua sobre los restos de un antiguo volcán desaparecido. Cuando nos acercamos a la isla a las 18 horas, todos los barcos de motor dejan el puerto para nuestra alegría. De hecho, el domingo es el día que la gente se marcha para volver al trabajo el lunes. No obstante, cuando llegamos a la bahía (que sería el cráter del volcán), encotramos muchos barcos amarrados, muchos amarrados a otros barcos (¡práctica muy difusa en Italia!). Nos hacemos una idea de como debe de estar la isla durante el fin de semana.
Al día siguiente, salimos hacia Riva di Traiano, un puerto al norte de Roma en la  costa italiana. Haremos una travesía de 30 millas 100% a motor. El motor nos da un susto cuando se apaga en medio del trayecto. Pero es una simple falta de carburante, desde que tuvimos el problema en Elba, el motor va solo a gasóleo. Ponemos un poco de gasóleo para purgar el circuito a baja y alta presión y vuelve a encenderse. Otra anécdota que contar, perdemos una chancleta que cae al agua. Realizamos una maniobra-chancleta y Yahia recupera su chancla.
Ya estamos cerca de Roma, y necesitamos escoger el puerto que tenga la mejor relación precio-distancia de Roma, ya que los puertos en Italia son carísimos (¡50€ la noche!).