Moisjulio 2015

Roma – Ponza : puertos horribles e islas maravillosas!

En pleno verano, navegar entre los archipiélagos es mucho más interesante que ver grandes ciudades. En los puertos la temperatura es de 41°C con aire contaminado, 50€ la noche con agua de mar sucia, fondeando en el mar 33°C, gratis con el mar de color turquesa y cielo estrellado: qué eligiríais? Ah, me olvidaba que la opción cielo estrellado no incluye cervezas frescas. Bueno, cada cosa tiene su lado bueno. Pero no os sorprendáis de que hayamos hecho más fotos de la segunda parte respecto a la primera opción.

Cuando llegamos a la costa italiana tocamos puerto en Riva di Traiano y seguimos navegando hasta el día siguiente que llegamos a Fiumicino. Nuestra guía náutica dice que hay un puerto barato, con duchas y agua por un precio bastante interesante, sin duda vamos allí! El viento nos permite navegar toda la tarde a vela y muy poco de motor. Es paradógico ver como la costa llena de fábricas horribles nos ayuda a ir a vela; en la costa debido a la contaminación hace más calor y en el mar hay esta brisa fresca que nos ayuda. Pero nos sorprende todavía más el puerto de Fiumicino. Está sucio y horrible: televisores y demás basura flotando en el mar y cuesta 45€ la noche. Las duchas están sucias y no tienen cerrojo. Y el jefe del puerto gritando a las 5 de la mañana despidiéndose de los amigos… La peor idea fue amarrar justo delante de su oficina. Como es de esperar, no estamos para nada satisfechos con los servicios del puerto, así que intentamos negociar el precio de la siguiente noche. Nos pide 60€ y amenaza con llamar a la policía si no estamos satisfechos. Resignados, pedimos que nos devuelva el pasaporte antes de que lo fotocopie. De todas formas, todavía son las 7 de la mañana y podemos ir a Ostia, un puerto que será más caro, pero donde todos los servicios están incluídos. Los empleados nos reciben con cordialidad, sonrientes y nos ayudan en todo lo que necesitamos, como por ejemplo cómo llegar a Roma y qué sitios visitar. Tenemos que darnos prisa para ir al encuentro del equipo de Roma Makers fablab!

Este fablab es una gran comunidad de makers, el lugar que visitamos es su cuartel general, además tienen otros locales en la ciudad y alrededores. La visita comienza tomando un delicioso helado artesano. Un cosa está clara: ¡los makers de Roma saben como disfrutar de su modo de vida! Además de todos los proyectos que llevan a cabo en una asociación no gubernamental con 150 socias y socios, empiezan hablándonos de la cerveza que producen, una cerveza open-source. Fue una pena cuando se acabó la visita, ¡ pero agracedecemos que la receta de la cerveza esté en la red!

También nos enseñan su impresora: la fa()3D (falla3D) : la hermana mayor de nuestra Mondrian. El diseño es parecido pero tiene una pequeña ventaja: el eje de X funciona con raíles magnéticos que reducen la fricción. Esta mejora supone muchos avances, como reducir el nivel de ruído que a nosotros nos permitiría dormir mejor en el Karukera. Algunas piezas empiezan a funcionar mal en nuestra impresora 3D y nos ofrecen algunas piezas de recambio en caso de que se nos puedan romper en el futuro.

El fablab tiene dos tipos de miembros: los miembros fundadores y otros miembros muy activos que tienen acceso al lab las 24 horas 7 días a la semana, la mayor parte de la actividad se desarrolla entre las 5:00 pm y las 11:00. Llegamos a las 4:30 pm y pudimos ver la diferencia. Muy buen ambiente entre disitntos grupos que trabajan en proyectos juntos. Posamos para hacernos distintas fotos, ¡cada cual haciendo de las suyas demostrando genio y figura!

Decidieron coger el archivo de la foto y hacer un diseño con la cortadora láser, sobre una pieza de madera el láser esculpe cada una de las sombras. La foto ahora está colgada en el Karukera, es un buen recuerdo de nuestra visita.

Pero van llegando otros miembros del lab mientras terminamos de imprimir la foto… Así que hay que hacer otra más. Los mecánicos del barrio que están cerrando el taller, nos hacen la foto, cada uno se prepara para inmortalizar este momento caótico.

Compartimos los valroes de este lab, es una gran fuente de inspiración ver gente tan entusiasta y feliz de hacer aquello que les gusta y con tanta profesionalidad!

Pasado mañana vendrá el equipo de makers del lab a visitarnos en el Karukera. Somos muchos y es realmente un placer intercambiar opiniones con makers con tantas ideas. Algunos de ellos son patrones de barco y tienen mucho que aportar. Acabaremos tomando unas cervezas a las 21:00 con Alix, el quinto miembro del barco que nos encuentra justo a la hora de tomar un aperitivo. Se nota el ambiente de vacaciones de verano a bordo.

Por supuesto aprovechamos que estamos cerca de Ostia antica para visitar las ruinas. Es una ciudad impresionante, nos impresionan su dimensión y el trabajo de reconstrucción del espacio. En su momento fue el antiguo puerto de Roma, homónimo al puerto donde está atracado el Karukera.

Hay viento, es el momento de seguir ruta hacia el sur. Las condiciones meteorológicas son un poco delicadas para personas propensas al mareo: hay olas largas, cortas y de través de entre 1,5m y 2 m y la navegación no es muy cómoda. Pero seguimos adelante! A 6 nudos de medio, a final del día es una suerte!

Amarramos en las islas Pontinas de Palmarola justo antes del anochecer. Todo el archipiélago está compuesto de islas volcánicas y, a pesar de no llegar a ver el lado viejo del volcán, nos quedamos con la boca abierta por ver semejante belleza.

Redescubrimos las maravillas del fondeo. Que maravilla tirarse al agua al despertarse, ver los peces que nadan alrededor del barco y dar una vuelta con el kayak para explorar las cuevas y picos que nos rodean. Esta isla no está habitada y no sin motivo: sería necesario escalar para ir a vivir a la meseta, que además tiene unos acantilados enormes. No es muy práctica para hacer recados de última hora…

Aprovechamos para disfrutar la calma y la soledad, las guías no aconsejan fondear aquí. Por otra parte no es la primera vez que nuestra guía nos falla: el fondeo mantiene bien el ancla y el ancla no garreará aunque hay rachas fuertes de viento. Veremos Ponza después, la más conocida por ser la más bonita del archipiélago.

De Ponza si tenemos referencias en nuestra guía. ¡El amarre cuesta 100€! Encontraremos algún buen lugar donde fondear. Es estupendo navegar entre las islas. Palmarola nos protege del mar de fondo y así podemos tomar muestras de plancton y dejamos que Alix haga algunas maniobras.

La isla es muy bonita y el puerto es muy agradable. Tenemos que fondear muy cerca de la costa para dejar espacio para maniobrar a los hidroplaneadores ( unos ferries “voladores”). Los guardacostas comprueban que no hemos echado el anclado en ninguna zona prohibida y lo suficientemente lejos para no obstaculizar maniobras. A pesar de todo, nos iremos a la mañana siguiente después de desayunar y bucear un rato, poniendo rumbo a Ventetone, La isla más al sureste del archipiélago del Pontino. Nápoles está cada vez más cerca.

De Córcega a las islas Toscanas

Dejamos Oscellucia el 11 de julio después de comer y nos dirigimos hacia el desierto de Agriates que será nuestro lugar de abrigo para la noche.
Ya que no tenemos viento para esta travesía de 20 millas, usamos el spy para aprovechar el viento que viene de popa.
Cuando llegamos inspeccionamos el fondo marino. Adrien encuentra una especie de pez muy curiosa: ¡la cadena de un ancla en muy buen estado!. Ya que nosotros no la necesitamos se la ofrecemos a nuestros vecino rusos tienen una de cadena de solo 8 metros. Al principio se soprenden de nuestro regalo, pero después lo aceptan y nos lo agradecen.

En el paseo que damos por la noche encontramos un rebaño de vacas. Las dejamos tranquilas mientras vemos que entre la vegetación aparece un toro.

Al día siguiente vamos a Capraia, la primera isla toscana. La primera parte del trayecto lo hicimos con viento en proa. Avanzamos de bolina pero esto nos ayuda a mantener rumbo, asi que durante el primer día no necesitmaos fondear. Tendremos, de todas formas que ir algo a motor para pasar el cabo corso.

cap corse

Una vez allí, nos paramos para darnos un baño y seguimos de nuevo a vela para llegar a la una de la mañana a Capraia. ¡Aquí hasta los muertos tienen escotilla!
Al día siguiente visitamos esta isla magnífica poco masificada de turistas. Pasamos la noche fondeados en la bahía cerca del puerto antes de dirigirnos a la próxima isla: Elba.

capraia

Toda la travesía la haremos sin viento y a motor. Al menos tenemos tiempo para fabricar una pieza de recambio para la válvula que cierra el circuito de gasóleo (sirve para apgar el motor). Este mando, que estaba roto desde el principio del viaje nos hacía daño en las manos cada vez que teníamos que cerrar el circuito del gasóleo. Imprimimos una pieza de recambio mucho más ergonómica, de manera que no nos dejemos las manos, a pesar de que ya están bien curtidas por los cabos del barco.

En Elba paramos en el puerto de Marciana en una boya. Al día siguiente, apenas intentamos salir, nos quedamos mudos delante del motor que no se enciende. Hasta ahora no había ninguna señal que pudiera indicar una avería, y de repente, de un día para otro deja de funcionar…
Después de mirar en profundidad vemos que el gas de descarga sale por el tubo de aspiración, pero ¿¿por que??

Tras varios intentos de reparación y un cambio de aceite, nos resignamos a llamar a  Gwen de GwenMarine (www.gwenmarinevolvopenta.com) que nos ayuda en remoto. Opina que quizás se pueda haber obstruído el circuito de descarga. Inspeccionamos el colector de descarga y encontramos una cantidad exagerada de restos de carbono. Limpiamos el máximo posible antes de montarlo de nuevo e intentamos encenderlo (habiendo aislado el circuito de enfriamiento) y ¡enciende de nuevo!  Nos coge de imprevisto y sale una nube de humo negro que sale de la manilla de la válvula del gasóleo que apaga el motor. Resultado, Adrien está negro de los pies a la cabeza. Necesitará lavarse varias veces hasta quitarse toda la mugre de encima.

Una vez arreglado el motor, salimos sin más reparos hacia la siguinete isla: Giglio.
Es en esta isla donde el Costa Concordia se encalló y fue remolcado hace algo menos de un año. La zona todavía está prohibida al paso y se pueden ver grúas.
Al día siguiente vamos a asaltar la isla, subimos a la ciudadela que tiene un paisaje alucinante.
Ahora, ruta hacia la última isla del archipiélago toscano: Giannutri. De a penas dos millas. surge del agua sobre los restos de un antiguo volcán desaparecido. Cuando nos acercamos a la isla a las 18 horas, todos los barcos de motor dejan el puerto para nuestra alegría. De hecho, el domingo es el día que la gente se marcha para volver al trabajo el lunes. No obstante, cuando llegamos a la bahía (que sería el cráter del volcán), encotramos muchos barcos amarrados, muchos amarrados a otros barcos (¡práctica muy difusa en Italia!). Nos hacemos una idea de como debe de estar la isla durante el fin de semana.
Al día siguiente, salimos hacia Riva di Traiano, un puerto al norte de Roma en la  costa italiana. Haremos una travesía de 30 millas 100% a motor. El motor nos da un susto cuando se apaga en medio del trayecto. Pero es una simple falta de carburante, desde que tuvimos el problema en Elba, el motor va solo a gasóleo. Ponemos un poco de gasóleo para purgar el circuito a baja y alta presión y vuelve a encenderse. Otra anécdota que contar, perdemos una chancleta que cae al agua. Realizamos una maniobra-chancleta y Yahia recupera su chancla.
Ya estamos cerca de Roma, y necesitamos escoger el puerto que tenga la mejor relación precio-distancia de Roma, ya que los puertos en Italia son carísimos (¡50€ la noche!).

Barcelona-Córcega: travesía fascinante y mamíferos marinos!

Dejamos Barcelona a buena velocidad y bien acompañados: bajo el sol,
salimos a 7 nudos, dejamos a un lado la costa brava durante todo el domingo. Los delfines hacen que dejemos la costa española con una sonrisa en los labios y nos ofrecen un simpático espectáculo alrededor del barco.
Un grupo tiene que llegar en unos días y queremos llegar antes que ellos. La falta de viento desde el primer día nos hace sospechar. El parte metereológico prevee viento durante los primeros dos días y la primera noche de travesía, después para el viento la segunda noche y antes de llegar viento de nuevo el tercer día.
Comienzan las primeras horas a motor y el vento no volverá la primera noche.

Solamente conseguimos ir a vela una hora, a la puesta del sol.
Al día siguiente, el ambiente a bordo se mantiene. Los decibelios  del motor nos ponen nerviosos y ponen a prueba nuestra paciencia. El día transcurre entre lectura y descanso. La línea no pesca nada. Estamos un poco molestos. Ni siquiera podemos apagar el motor: podríamos encontrarnos un golpe de viento y acumular retraso…
Pero afortunadamente, el viento vuelve a soplar al final del segundo día: ¿¡ el contrario del las previsiones!? Conseguimos seguir adelante y naturalmente la ruta recupera su ruta de navegación.
El ambiente a bordo mejora: ¡la segunda noche es genial! El mar está como un plato, super confortable, con una brisa fresca no demasiado fuerte. Sin el rozamiento de las olas, el Karukera va entre 4 y 6 nudos.  Pasamos en medio de un campo de plancton fosforescente: una estela luminosa sigue al barco, y las medusas fosforescentes se iluminan cuando las toca el timón. Bajo la Vía Láctea el espectáculo es magnífico.
Al comenzar la mañana al día siguinete hay viento. Hemos recorrido la mitad de la travesía y podemos izar la bandera francesa: hace dos meses y medio que salimos de Bretaña, se nos hace extraño – casi fácil- volver a hablar francés.

retour en France

Entramos en la reserva marina en la que se pueden observar numerosos mamíferos marinos: ¡no faltan a la cita!
Después de haber visto algún delfín juguetón aparecen dos ballenas (rorqual commun) a unos cien metros del barco. Suben a la superficie durante algún segundo pero no conseguimos hacerles fotos. Después, un espactáculo de atunes blancos pone a prueba nuestra paciencia de pescadores: saltan alrededor del barco, a lo largo del casco y después se sumergen tanto que no vemos ni siquiera el reflejo de las libreas bajo el agua. Ponemos tres líneas durante unas 3 o 4 horas pero no pescamos nada.

saut thon

En medio de toda esta naturaleza salvaje nos choca ver la cantidad de desechos que flotan en el agua. Bolsas de plástico, trozos de poliestireno, globos que exploraton y llegaron hasta aquí… Recuperamos todo aquello que se cruza en nuestro camino  y, a veces, desviamos un poco el rumbo para recoger otros… Hasta que Adrien casi pierde el utensilio que usábamos para recoger basura porque por poco se cae al agua, ¡sería una pena crear más basura intentando recogerla!

du plastique dans l'océan

La última noche en el mar aceleramos. Escuchamos un parte metereológico un poco confuso en la radio: un golpe de viento podría llegar antes de lo previsto. Hablamos con Leo, que está en tierra, y nos confirma las malas noticias: ¡estamos delante de una fuerte borrasca de viento!

Arrivée corse coup.de vent

Con la puesta de sol aparece un espectáculo increíble: las montañas de Córcega y otros delfines que viene a jugar con el barco que va a 7 nudos, una velocidad que les gusta. Dejamos los turnos de noche para aprovechar al máximo el tiempo, pero la noche será muy corta.

arrivée corse

Nos dirigimos al golfo de Calvi, mucho más protegido que el fondeadero de
Girolata, para repararnos del viento del sudoeste.
Doblamos por la punta de la Revellata y descubrimos la ciudadela, inexpugnable a los ataques de la antigua ciudad de Génova.

arrivée calvi

A pesar de todo, no podemos quedarnos por ahora en Oscellucia: llegan rachas de 45 nodos. Todos los barcos van hacia Calvi, ¡el puerto recibe un número de llamadas increíble! Conseguimos con mucha suerte un pequeño amarre en el puerto de pescadores. Pero los vecinos nos avisan de que los bares están de fiesta hasta última hora de la noche. ¡Empezamos a descansar después de comer!

Au port de calvi

Al día siguiente el viento se ha calmado. Nos damos prisa para buscar un sitio interesante donde fondear. Pero otro golpe de viento llega al día siguiente: de nuevo vamos a repararnos de la otra parte de punta Revellata, una pequeña bahía que se llama Porto Vechio.

mouillage revelatta

yahia plongée

Aprovechamos la ocasión para conocer el fondo marino y el paisaje antes de salir de nuevo. Próxima etapa: Capraia, una isla toscana a la misma latitud de Cabo Corso!

Costa Daurada : Cambio de equipo, plancton y Barcelona

Ahora que se ha embarcado Pierre, es su turno para ocuparse del plancton. Después del muestreo, hay que secar la muestra y ponerla a secar.

Leo desembarca en Peñíscola. El adiós a nuestro amigo llega después de una noche demasiado corta, con las piernas mojadas y un café no demasiado bueno, como nuestro humor.  Vuelve a Francia, con las muestras de plancton que hemos ido recogiendo desde que salimos. Volver en avión sería demasiado fácil, así que tardará dos días en llegar a Bretaña viajando en autostop. Allí va a navegar en otros barcos (para sus fans, podría ser vuestro instructor de vela en el Club Náutico de la Pointe Saint Gildas).

Lavar los platos, un tema que puede ser objeto de discusión. Pierre resuelve el problema por la mañana lavándolos en el kayak!

Aymeric nos sale al encuentro cerca de Salou en una playa desierta, de noche, sin luces ni GPS. Volvemos a salir, a pesar de todo, en dirección a Sitges.

Ha llegado la  ocasión de visitar el fablab de Sitges: el BeachLab (http://beachlab.org/), que está justo delante de la playa. Será el primer fab-lab al que iremos en traje de baño. Al principio el ayuntamiento había prohibido el fab-lab por una prohibición de vender bebidas en la playa. Ahora que se ha transformado en un híbrido fablab/bar colabora mucho con el ayuntamiento, que le hace pequeños encargos a un precio notablemente inferior al comercio normal. Sitges podría ser una ciudad extra conectada: con un ayuntamiento activo y el fablab que vive de proyectos muy interesantes que repercuten directamente en la ciudadanía. Delante del bar hay instalados receptores de decibelios que avisan cuando hay demasiado ruido, en la playa hay un termómetro que da la temperatura del agua, etc. Francisco, nuestro hombre de contacto está muy entusiasmado con la idea de un fab naútico: ellos tienen una “Marine research unit”, un programa de investigación que trata problemáticas similares a las nuestras.

Salimos hacia Barcelona con viento de lado y brisa liegera. El barco avanza pero no muy rápido. Son las condiciones oportunas para probar una nueva configuración de las velas que tenemos en mente desde hace tiempo. Además de las velas clásicas (mesana en el mástil de la mesana, la vela mayor y el spy en el palo mayor), podemos izar otro arco, entre el palo mayor y el del mesana. Instalamos un estay téxtil ( con el cabo amarrando al palo de delante), una polea de reenvío, y podemos izar una vela de 12m2 además de los 80m2 que el barco lleva debajo del spy! Esta vela non es otra que el solent de Daimio, el barco con el que habíamos previsto salir inicialmente.

Recién llegados a Barcelona, tenemos ganas de zambullirnos en las obras de Gaudí e ir de tapas. Pero un momento de espera: tenemos una larga lista de tareas antes de salir a Córcega, nuestra próxima etapa. Hacer el lleno a los depósitos para anticiparnos a la posible falta de viento en el viaje. Olivier además coserá refuerzos en los parches del genoa y reparará los bolsillos que deben ser irrompibles!. Tuvimos un pinchazo en el kayak por un erizo y necesitamos parchearlo. Todo este trabajo lo hacemos bajo el sol de Barcelona que pega muy fuerte delante de la gente del náutico que nos mira perpleja por vernos en pantalones cortos usando pegamento para neopreno y sargentos en los lujosísimos pantalanes e supervigilados.

Una vez aliviados de ver como ser reduce la lista de cosas que hacer podemos salir a asaltar esta capital cultural. Laura nos sale al encuentro durante unos días y Cassandra vuelve a bordo para acompañarnos un par de meses.

Juntos iremos a visitar el fabCafè (http://fabcafe.com/barcelona/), un híbrido entre  bar, fablab y espacio de coworking. Un ambiente genial donde los makers pueden tomar algo imprimiendo sus piezas en 3D.

Se presenta también la ocasión de visitar el green lab (http://www.valldaura.net/greenfablab/).
Un fab lab en la montaña, en un terreno de 144Ha! No está muy bien indicado en google, fue necesario coger un taxi para ir, pero la dirección no era correcta! Despueś de una hora de taxi, visitando todos los valles de la zona, nos dejan en un lugar que debería ser muy cerca del lugar que buscamos. Comienza una excursión por la montaña con sandalias.

Completamente perdidos, llegamos a un restaurante y resignados llamamos a Jon que viene a buscarnos con su Land-Rover, indispensable para acceder por la carretera que da acceso al lugar.

Descubrimos este lugar increíble, situado en una propiedad aristrocrática, con terreno de caza para la nobleza. UNa gran parte del bosque ha estado destruída y replantada en el siglo XX, se distinguen perfectamente las partes del valle con robles enormes y otras donde han plantado pinos como sustitutos. El objetivo de este fab es buscar soluciones sostenibles para la vida diaria. Alimentación, energía, domótica, transportes… No excluye nada. La idea por ahora es establecer prioridades. El lugar viene usado a veces como fablab, acoge a estudiantes como taller, se usa como bed and breakfast y organiza fiestas para 400 personas con DJ estudiantes deI AAC (la scuola associata al fablab: http://www.iaac.net/).

Después de haber asistido a un duelo entre las ocas y el perro, volvemos a Barcelona; es hora de terminar los preparativos. Tenemos una buena previsión metereológica: viento moderado, en buena dirección. El navegador nos avisa de menos de tres horas de motor sobre el total de la travesía: ¡tenemos que salir!

Dejamos Barcelona el domingo 5 de julio, destino al golfo de Porto, en la costa oeste de Córcega.